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Cuando hablamos de la instalación de CCTV, nos referimos a poner un sistema de cámaras que graban todo lo que pasa en un sitio concreto, ya sea una casa, una tienda o una oficina. CCTV significa circuito cerrado de televisión y, a diferencia de la televisión convencional, aquí las imágenes no se emiten en abierto, sino que solo las ve quien tiene acceso autorizado.
Un sistema de CCTV básico se compone de varias cámaras que están conectadas a un grabador (puede ser un DVR o un NVR, según el tipo de cámaras), y ese grabador guarda todo lo que captan. Las imágenes se pueden ver en directo desde un monitor o desde el móvil, incluso aunque estés fuera de casa.
Dependiendo de cómo sea la instalación de CCTV, puede llevar más o menos equipos. Lo habitual es contar con:
Lo bueno es que se puede adaptar según el lugar: no es lo mismo proteger una vivienda que un negocio, un garaje o una alarma para nave industrial.
Hay varias razones por las que cada vez más gente apuesta por tener un sistema de alarmas en casa o alarmas para empresas. Estas son las principales:
La instalación de CCTV se adapta a casi cualquier sitio. Los lugares más habituales donde se suele montar son:
Sí, en España se puede hacer una instalación de CCTV sin problema, siempre que se cumpla la normativa de protección de datos. Es decir, puedes grabar tu propiedad, pero no las zonas comunes (como la calle o el portal) si no tienes permiso. En la siguiente sección explicamos bien todos los detalles legales para evitar problemas.
Antes de meterte de lleno con la instalación de CCTV, es importante tener claro qué tipo de sistema te conviene. No todas las cámaras funcionan igual ni ofrecen lo mismo, y elegir bien desde el principio te puede ahorrar dinero y muchos quebraderos de cabeza.
Hay tres opciones principales, según la tecnología que usen las cámaras y el modo en que se conectan.
Es el de toda la vida. Las cámaras mandan la imagen a un grabador (DVR), que guarda todo en un disco duro. La instalación es sencilla y no sale caro.
Ventajas:
Inconvenientes:
Es ideal si buscas una alarma para tu vivienda, un trastero o una zona sin demasiadas exigencias.
Este es el más moderno. Las cámaras se conectan por red (cable o wifi), y todo funciona de forma digital. Puedes ver lo que graban desde el móvil, estés donde estés.
Ventajas:
Inconvenientes:
Es la opción más completa y la más recomendable si quieres un sistema fiable y cómodo para el día a día.
Combina cámaras analógicas con cámaras IP. Es útil si ya tienes una instalación antigua y no quieres tirar todo para empezar de cero.
Ventajas:
Inconvenientes:
Es una opción práctica si tienes un sistema antiguo y quieres actualizarlo sin hacer una inversión muy grande de golpe.
Para acertar con tu instalación de CCTV, lo mejor es pensar en lo que realmente necesitas. Estas son algunas preguntas clave:
Elegir bien no es solo cuestión de presupuesto. A veces, con una pequeña diferencia, puedes tener un sistema mucho más completo y duradero.
Antes de ponerte manos a la obra con la instalación de CCTV, hay un par de cosas importantes que conviene tener claras. No basta con comprar unas cámaras y colgarlas donde te parezca. Hay que cumplir con la normativa, respetar la privacidad de los demás y asegurarse de que todo esté bien preparado para que el sistema funcione como debe.
En España, instalar cámaras es legal, pero no se puede hacer de cualquier manera. Si las cámaras graban a personas (aunque sea de forma indirecta), hay que cumplir con la ley de protección de datos.
En comunidades de vecinos, la cosa cambia un poco:
Además de lo legal, hay detalles técnicos que no puedes pasar por alto si quieres que el sistema funcione bien desde el primer día:
Si entiendes un poco del tema, puedes encargarte tú mismo de la instalación de CCTV, sobre todo en casas particulares. Pero si hay dudas legales, si es un negocio o si necesitas algo más complejo, lo mejor es dejarlo en manos de un profesional. No solo te aseguras de que todo quede bien instalado, sino que también estarás tranquilo sabiendo que cumples con la normativa.
Si quieres que la instalación de CCTV te salga bien, lo primero es planificar con calma. No se trata de poner cámaras sin más, sino de pensar bien qué necesitas proteger, cómo vas a hacerlo y qué materiales te hacen falta. Cuanto mejor lo tengas todo preparado, menos problemas tendrás después.
Antes de comprar nada, pregúntate para qué quieres las cámaras. No es lo mismo controlar la puerta de casa que vigilar un negocio o un almacén.
Algunas preguntas útiles:
Con eso claro, ya puedes ir pensando qué tipo de sistema se ajusta mejor a lo que buscas.
Aquí no se trata de poner muchas, sino de ponerlas bien. Una buena instalación CCTV cubre los puntos clave, como por ejemplo:
Lo ideal es cubrir todo con el menor número de cámaras posible, bien colocadas y sin dejar puntos ciegos.
Una vez sabes dónde las vas a poner, verás si con dos o tres te vale, o si necesitas alguna más. Ten en cuenta cosas como:
No hace falta montar un sistema enorme si con algo sencillo puedes cubrirlo todo.
Este paso es clave, sobre todo si usas cámaras con cable. Intenta tener claro:
Si puedes, hazte un pequeño esquema para visualizarlo antes de empezar.
No sirve de mucho tener cámaras si luego no tienes espacio para guardar lo que graban. Según el uso que le des:
Asegúrate de que el grabador tenga un disco duro con buena capacidad o valora usar almacenamiento en la nube si prefieres despreocuparte.
Una vez que ya tienes claro qué zonas quieres cubrir y cómo lo vas a hacer, toca preparar todo el material. Para que la instalación de CCTV te funcione bien desde el primer momento, es importante elegir el equipo adecuado.
Las cámaras son lo primero que hay que elegir. Las hay de interior, de exterior, con cable, wifi, con visión nocturna, con audio… Lo ideal es que se adapten al lugar donde las vas a poner.
Es el aparato donde llegan las imágenes de las cámaras y donde se guardan las grabaciones.
Fíjate en que tenga entradas suficientes para todas tus cámaras, y si puedes, deja alguna libre por si más adelante quieres añadir otra.
Va dentro del grabador y sirve para guardar lo que graban las cámaras. La capacidad dependerá de cuántas cámaras pongas, de la calidad del vídeo y del tiempo que quieras conservar las grabaciones.
Puedes conectar un monitor directamente al grabador o usar una app desde el móvil o el ordenador. Hoy en día casi todos los sistemas permiten ver las cámaras en directo desde cualquier sitio, lo cual es muy cómodo.
Cada cámara necesita corriente. Puedes usar adaptadores individuales o una fuente de alimentación central si el sistema es grande.
Si usas cámaras IP con PoE (Power over Ethernet), solo necesitas un cable por cámara, porque van datos y alimentación por el mismo cable. Es más limpio y fácil de montar.
Si quieres ver las cámaras desde el móvil o recibir notificaciones, necesitas tener una buena conexión a internet y configurar el acceso remoto.
Antes de comprar nada, asegúrate de que todas las piezas encajan entre sí: cámaras, grabador, disco duro, tipo de cableado… Es bastante habitual equivocarse y comprar algo que luego no sirve. Si no estás seguro, lo mejor es consultar con un profesional o pedir ayuda donde compres el equipo.
Está claro que una instalación de CCTV puede ser muy útil si necesitas un sistema más completo, con varias cámaras, grabador y almacenamiento continuo. Pero no siempre es la mejor opción. Hay veces en las que montar todo eso es un lío, se va de precio o, simplemente, no te compensa.
En Bambai pensamos que la seguridad no debería ser un problema, sino una solución. Por eso ofrecemos una alternativa clara, flexible y alarmas sin permanencia para hogar. Nuestro sistema de alarma con cámaras es ideal si buscas algo fácil de usar, sin instalaciones complicadas y con la tranquilidad de tener asistencia 24/7 siempre que la necesites.
Así de simple.
Si la instalación CCTV tradicional no encaja con lo que necesitas ahora mismo, en Bambai te damos una opción más cómoda, más rápida y sin complicaciones. Ya sea para unos días, unos meses o para largo plazo, tú eliges.